Muerdes con tu presencia
mi orilla yaraví
en segundos ausentes,
entre vientos alisios hechos silencio
indagas por mi brisa...
¡Proscrita
esta mendicidad
que arde
confina y cristaliza!.
Terrible blanquiazul mirada
que rebela lo oculto
cuando,
susurran mis enaguas...
Temporal y atávico miedo
telón sensurador de piras.
De rodillas
¡Nunca más!
¡Sea su luz mis llamas!.
¡Vuela
paloma suburbana!.
Cuando la última ola alcanza
la marejada domeña al mar.
Maricruz
17.10.11